Miss Maguita

Apr 07
Permalink

Dormir

Demasiada racionalidad devoró mi sueño de anoche. Hoy puedo intuir letras, oraciones, sustantivos y sobre todo adjetivos, muchos adejetivos, comiéndose las combinaciones necesariamente absurdas que construye mi mente detrás de mi mirada en negro. Frases, oraciones subordinadas, obligándome a empatar un hecho con su siguiente. A reconstruir escenas compatibles con criterio argumental. Neuronas pacman comiendo mi derecho a la desconexión.

Te miro llorar y me hago agua. Mi semblante es piedra pero todo en mi se derrama. El divorcio onírico muda a la realidad y allí está mi cara que no se conecta con el dedo que tamborilea, con los mil trecientos edificios que se desploman, como mil aviones que se estrellan contra las paredes de mi cuerpo. Te sueño despierta. Te pienso dormida.

Dec 28
Permalink

Para qué

Pensé que amar era entregarse al otro sin pensar demasiado, cerrar los ojos y dejar que las mariposas revoloteen a su gusto, sin limitarlas uno con un estómago pequeño y miedo a marear.
Resulta que amar hoy a las 4 de la mañana es mirar atrás, sacar los primeros auxilios, repotenciados cada tanto, y tratar de coser la misma herida de la cual conocemos de sobra forma, textura y olor. Ansiar el surgimiento de una costra más gruesa y volver a caminar aunque fastidie tanto en la rodilla al doblar y recuerde lo mucho muy que dolió, otra vez, caer.
Amar esta noche, a esta hora de la madrugada, sentada frente a la única luz del monitor y preguntarse ¿para qué?

Permalink
Los cronopios viven en diversos países, rodeados de una gran cantidad de famas y de esperanzas, pero desde hace un tiempo hay un país donde los cronopios han sacado las tizas de colores que siempre llevan consigo y han dibujado un enorme SE ACABÓ en las paredes de los famas, y con letra más pequeña y compasiva la palabra DECÍDETE en las paredes de las esperanzas, y como consecuencia de la conmoción que han provocado estas inscripciones, no cabe la menor duda de que cualquier cronopio tiene que hacer todo lo posible para ir inmediatamente a conocer ese país”.
Cuando se ha decidido ir inmediatamente a conacer ese país, lo primero que sucede es que la embajada del país de los cronopios comisiona a varios de sus empleados para que faciliten el viaje del cronopio explorador, y por lo regular este cronopio se presenta a la embajada donde tiene lugar el diálogo siguiente, a saber:
­Buenas salenas cronopio cronopio.
­Buenas salenas, usted saldrá en el avión del jueves. Favor llenar estos cinco formularios, favor cinco fotos de frente.
El cronopio viajero agradece, y de vuelta en su casa llena fervorosamente los cinco formularios que le resultan complicadísimos, aunque por suerte una vez llenado el primero no hay más que copiar las mismas equivocaciones en los cuatro restantes. Después este cronopio va a un Fotomatón y se hace retratar en la forma siguiente: las cinco primeras fotos muy serio, y la última sacando la lengua. Esta última el cronopio se la guarda para él y está contentisimo con esa foto.
— La vuelta al día en ochenta mundos. Viaje al país de los cronopios. Julio Cortázar